How queer everything is to-day! And yesterday things went on just as usual. I wonder if Ive been changed in the night? Let me think: was I the same when I got up this morning? I almost think I can remember feeling a little different. But if Im not the same, the next question is, Who in the world am I? Ah, thats the great puzzle!
miércoles, 23 de mayo de 2012
Alice in Wonderland, by Lewis Carroll
viernes, 23 de marzo de 2012
La biblioteca de la Abadía de Morimond

Restos del siglo XVIII de la biblioteca de la Abadía de Morimond, en Parnoy en Bassigny, en el departamento de Alto Marne, Francia. Es la cuarta de las cuatro abadías fundadas a partir de la de Citeaux, junto a las de La Fertè, Pontigny y Clairvaux, que jugaron un papel de primordial importancia en la organización de la orden del Císter.
domingo, 13 de febrero de 2011
LA PULGA - John Donne
Mira esta pulga, y mira cuán pequeño
es el favor que tú, cruel, me rehúsas;
me picó a mí primero; luego, a ti.
Y en esta pulga tu sangre y la mía
se han confundido; ¿puede declararse
que hay en tal hecho pecado, vergüenza,
o pérdida de la virginidad?
Pero este insecto disfruta,
sin matrimonio, y el muy consentido
con nuestras sangres se atiborra. En cambio
tal cosa no se nos es permitida a nosotros.
Detente, no la mates salva nuestras
tres vidas perdonando a este insectillo,
en quien nosotros casi nos casamos:
sirva esta pulga de lecho nupcial, sea templo
de nuestras bodas, por mucho que gruñan
tus padres y tú, ya ha sido consumado
adentro de este insecto nuestra unión.
Por más que matarme, mi amor, acostumbres,
no añadas suicidio a ese crimen,
ni sacrilegio, tres faltas en una.
Cruel, despiadada, ¿has manchado tus manos
con sangre inocente? ¿Qué culpa
puede esta pulga haber tenido, excepto
la gota que sustrajo de tus venas?
Pero sobreviviste al robo, y me señalas
que tú ni yo menos vivos estamos;
ello es verdad: ¿no te parece entonces
que falsos son tus miedos?, si te entregas
a mí tanto honor perderás como vida
con la picada de pulga perdiste.
es el favor que tú, cruel, me rehúsas;
me picó a mí primero; luego, a ti.
Y en esta pulga tu sangre y la mía
se han confundido; ¿puede declararse
que hay en tal hecho pecado, vergüenza,
o pérdida de la virginidad?
Pero este insecto disfruta,
sin matrimonio, y el muy consentido
con nuestras sangres se atiborra. En cambio
tal cosa no se nos es permitida a nosotros.
Detente, no la mates salva nuestras
tres vidas perdonando a este insectillo,
en quien nosotros casi nos casamos:
sirva esta pulga de lecho nupcial, sea templo
de nuestras bodas, por mucho que gruñan
tus padres y tú, ya ha sido consumado
adentro de este insecto nuestra unión.
Por más que matarme, mi amor, acostumbres,
no añadas suicidio a ese crimen,
ni sacrilegio, tres faltas en una.
Cruel, despiadada, ¿has manchado tus manos
con sangre inocente? ¿Qué culpa
puede esta pulga haber tenido, excepto
la gota que sustrajo de tus venas?
Pero sobreviviste al robo, y me señalas
que tú ni yo menos vivos estamos;
ello es verdad: ¿no te parece entonces
que falsos son tus miedos?, si te entregas
a mí tanto honor perderás como vida
con la picada de pulga perdiste.
martes, 26 de octubre de 2010
Juego a adivinar el olor de cada perfume del escaparate, sólo por el color de su envase.
Al darme la vuelta te veo mirarme el culo, y mientras te acercas me devuelves la mirada intensamente, desafiante. Pasas de largo y te alejas sin más, y cada uno sigue su camino en silencio.
- Sí, sálvate - murmuro.
Pd. Probablemente ni me reserves un lugar en tu memoria, y yo ya no exista para ti. Yo lucho contra la memoria de pez y el peso de los minutos, y recién llegada a casa te inmortalizo en estas líneas.
Al darme la vuelta te veo mirarme el culo, y mientras te acercas me devuelves la mirada intensamente, desafiante. Pasas de largo y te alejas sin más, y cada uno sigue su camino en silencio.
- Sí, sálvate - murmuro.
Pd. Probablemente ni me reserves un lugar en tu memoria, y yo ya no exista para ti. Yo lucho contra la memoria de pez y el peso de los minutos, y recién llegada a casa te inmortalizo en estas líneas.
martes, 19 de octubre de 2010
Hoy al entrar al trabajo he sentido aquel olor a plastilina y a polvo de tiza del colegio, a puertas y ventanas cerradas, a cortinas corridas y más tarde descorridas, que anuncian el principio de un día igual que el de ayer, igual que el de mañana.
Recuerdo el dolor de barriga por no querer estar donde estoy, aún sabiendo que necesito estarlo, y las nubes surcando el cielo, ligeras, saludándome desde el viento y la parte de mundo que ya alumbra el sol, siendo yo tan sólo un hito más en su camino.
Recuerdo el dolor de barriga por no querer estar donde estoy, aún sabiendo que necesito estarlo, y las nubes surcando el cielo, ligeras, saludándome desde el viento y la parte de mundo que ya alumbra el sol, siendo yo tan sólo un hito más en su camino.
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